Marca femenina


Cuando destapamos la otra mitad
Esta vez hubiera preferido prescindir del diccionario, pero no, no fue así. Como tantas otras veces quise ver como se explica y define la palabra “femenino-a” en el diccionario de la RAE y me he enojado al leer lo que dice.
En pleno S. XXI una de las definiciones de la palabra femenino-a es DÉBIL! Si señoras y señores, femenino se iguala, se asocia a débil… Este dato que inicialmente me puso de cierto humor, me enojó y me sorprendió, también me estimuló a reflexionar, investigar y escribir posteriormente. La debilidad relacionada a lo femenino ha sido algo que siempre nos ha pesado en nuestra genética-popular y social y que TODAVIA llevamos como algo innato y negativo. Pero, a pesar de esta definición todavía vigente de la palabra femenino/a, hemos avanzado, y mucho.

“Lo femenino es símbolo de evolución” lo sentenció Tom Peters hace dos años hablando de su ultimo libro. Y evolucionar es apelar a los valores.

Evolucionar, que en este caso es ser más femenino, sería destapar la otra parte reprimida, es comunicar con valores, proyectar hacia los intangibles a los atributos que harán que tu comunicación y tu producto conecten conmigo y me gusten. Ser femenino en términos de marca, o sea; feminizarme, seria algo tan obvio como ser menos masculino y no negar tu otra parte innata.

Hablar asertivamente, humanizar el mensaje, comunicar desde la transparencia, mostrarnos cómplices, ser inclusivos, sentir desde la empatía, tutear a nuestro cliente, prescribir lo que conocemos, ser resolutivos pensando en la solución no en el problema y negociar el gris son los requisitos para que conquistemos al 51% de la población que tiene el 91% de poder de compra y que condensa el 65% del presupuesto publicitario.

Feminizar las marcas, los mensajes, las empresas y el mercado es comunicar desde los valores. Es explicar, escuchar y convencer desde la verdad, la complicidad y la empatia. Solo así tiene sentido este destape de la otra mitad. Esa mitad que aportará tal gama de matices y de colores que devolverá a un primer plano las gamas y las tramas de todos los colores. Hoy las cosas ya no pueden ser solo blancas o negras, ahora importa el gris, y hay mil grises distintos, hay tantas como personas. En ese gran gris, en ese margen entre un extremo y el otro, es donde vive, negocia, seduce, consume, crece, habita y brilla lo femenino.

Este gris es el estilo de negociación femenino, el de buscar el camino del medio es el buscar LA SOLUCION para que las cosas pasen, se avance y todos ganemos un poco. Esa forma de hacer, más femenina, menos masculina más negociadora y menos autoritaria no es patrimonio de la mujer es de todos los seres humanos; hombres y mujeres y es solo cuestión de destaparla y practicarla. Es verdad que las mujeres llevamos más ventaja ya que son atributos intrínsecos en la mayoría de las féminas pero, al mismo tiempo, son atributos que siempre debemos practicar y mejorar y nunca están dominados del todo

Está en tus manos feminizar tu producto, tu marca, tu comunicación y tu posicionamiento, no solo es justo, es sobretodo rentable y necesario para sobrevivir.

Fuente: Gemma Cernuda Canelles. Ánimo de Mujer.

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